jueves, 25 de noviembre de 2010

El Sentimiento que Arrasa con el Amor

Había una vez en la historia del mundo, cuando el odio quiso hacer un día negro y oscuro en la vida de la gente. Siendo el odio el gobernador de todos los malos sentimientos, de los defectos y cada una de las malas virtudes convocó a una reunión urgente con todos ellos. Fue cuando presurosos, todos los sentimientos negros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano acudieron puntuales a esta junta. El propósito de la reunión extraordinaria les era fuerte motivo de curiosidad. Ya frente a todos, el odio le habló:

- “les he convocado porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".

 El Odio siempre estaba hablando de matar a alguien, así los reunidos no se extrañaron por eso. Más todos se preguntaban entre sí quien sería tan difícil de matar, como para que el Odio los reclutara a todos.

 - “Quiero que maten al Amor", dijo.

Muchos sonrieron malévolamente pues más que uno le tenía ganas. El Mal Carácter se ofreció de primero:

- “Yo iré, en un año el Amor habrá muerto, no tengo duda, mi cizaña y rabia que no lo soportara, el conflicto será insoportable".

Un año después se reunieron y al escuchar el reporte del Mal Carácter se decepcionaron.

- Lo siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, el Amor la superaba y salía adelante. Fue cuando muy astuta se ofreció la Ambición, presumiendo de su poder:

- “Iré yo, dada la ineptitud del Mal Carácter. El deseo por la riqueza y por el poder serán irresistibles para el Amor.” Así la Ambición atacó. Logrando que el Amor saliese mal herido. El deseo por el poder había desbordado sus niveles. Finalmente el Amor comprendió la necesidad de compartir, para no privar a los otros de sus derechos y salió triunfante.

El Odio, enrojecido de rabia envío a los Celos. Sarcásticos y siniestros quienes fundaron una fabrica para producir engaños, trampas y alevosía tratando de confundir al Amor. Procuraban despertar dudas y suspicacias. El Amor despertó en su haber la comprensión, lo que le lleno de paz y de perdón por los otros. 

El Odio obsesivo en su objetivo, envío a sus mejores esclavos, pero en todos hubo un fracaso rotundo. Desde Insensibilidad hasta al Egoísmo. Igual suerte corrieron la Indolencia, Pobreza, Enfermedad, etc. Ante las constantes victorias del Amor, el Odio ya le veía irreductible:

- “El Amor lo ha vencido todo.” – dijo.

De modo súbito, desde la recóndita sala de televisión emergió el más agazapado de todos los sentimientos, quien yacía oculto por los años de los años. Ocultaba su rostro con un sombrero ancho y dijo:

- “Yo mataré el Amor” Se escuchó gran ovación de murmullos mirando con desdén malicioso al que se ufanaba de tal propósito. La voz del Odio sobresalió autoritaria de inmediato y dijo:

- “¡Ve y hazlo!". Al poco tiempo Odio comunicaba oficialmente el éxito logrado a toda la oscura junta reunida:

-“¡El Amor esta herido de muerte!”

Los fuegos artificiales no se hicieron esperar. Todos bailaron con el vibrar del champaña se subieron el ánimo con la espuma de las cervezas, y gritaban eufóricos y en la media noche del jolgorio se levanto el sentimiento siniestro y misterioso, que tenía asombrado a todos con su poder y dijo:

- “Ahí les dejo al Amor destrozado y moribundo, está en cuidados intensivos, de mi nefasta estrategia entre los millones, muy pocos sobreviven.”

Dio media vuelta y se marchó. Y todos aun más eufóricos vitoreando gritaban a su ídolo:

- “¡Quién eres, Quién eres!”

El sentimiento antes de cruzar la puerta se detuvo y miró atrás desdeñoso levantó su sombrero dejando ver un horripilante rostro y dijo:

-“¡SOY LA RUTINA!”

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